En diálogo con Canal E, el analista de discursos políticos José María Rodríguez Saráchaga calificó como “interminable” y “lamentable” el debate en Diputados por la baja de la edad de imputabilidad a 14 años, que obtuvo media sanción.
Rodríguez Saráchaga fue tajante: “Para los que lo tenemos que analizar, no fue largo, fue interminable el debate de ayer”. Y agregó que lo verdaderamente preocupante no fue la extensión, sino el contenido de algunas exposiciones.
El especialista apuntó contra ciertos discursos que, según sostuvo, cruzaron límites éticos y argumentativos. “Hubo discursos que es una cosa inexplicable, inentendible”, afirmó. En ese sentido, recordó una frase pronunciada en el recinto: “la primera dignidad que tenía un chico era cuando salía a robar”, lo que calificó como un ejemplo de romantización del delito.
“No romantices el delito”: el eje del cuestionamiento
Para el analista, el problema central fue la desconexión entre algunos legisladores y la sensibilidad social frente a la inseguridad. “Si vos sabés que todas las encuestas marcan que la gente está cansada de la inseguridad, no romantices el delito”, remarcó.
Rodríguez Saráchaga subrayó que el contexto del debate agravó la situación: familiares de víctimas estaban presentes en el recinto. “¿Cómo vas a romantizar el asesinato delante del padre que le mataron al hijo a la hija? Es un grado de barbarie inexplicable”, expresó.
Además, cuestionó la asociación entre delito y pobreza: “Cuando decís eso, estás romantizando el delito. Dos, estás criminalizando la pobreza”. Para reforzar su argumento, recordó que el caso de Robledo Puch no estuvo ligado a la marginalidad social.
En su análisis, el problema no es solo ideológico sino comunicacional. “Es casi tan sencillo como pensar primero y hablar después”, sintetizó.
Crisis en la calidad del discurso político
Más allá del proyecto puntual sobre la baja de imputabilidad, Rodríguez Saráchaga amplió su mirada a la dirigencia en general. “La calidad se bajó en todos los ámbitos de la vida”, sostuvo, vinculando la caída del nivel discursivo con déficits en formación y lectura.
El analista planteó que el empobrecimiento del vocabulario impacta directamente en la capacidad argumentativa: “Las palabras son los ladrillitos con los que armás el discurso”, explicó, al comparar generaciones con mayor riqueza léxica frente a las actuales.
También criticó la falta de preparación legislativa. Recordó el caso de un senador que admitió no haber leído una ley antes de votarla: “¿Para qué pedís la palabra para opinar sobre una ley que no leíste siquiera?”, cuestionó. Y añadió que esa actitud representa “una falta de respeto a la gente y sobre todo a los tipos que te votaron a vos”.
En definitiva, el debate por la baja de imputabilidad reabrió no solo una discusión penal de alto impacto social, sino también un interrogante profundo sobre la calidad institucional y el nivel del discurso político en la Argentina actual.
