La virtualidad y el avance del teletrabajo permiten neutralizar la falta de accesibilidad de muchos empleos tradicionales y de entornos físicos hostiles. Por eso, el 85% de las mujeres con discapacidad que respondió a la encuesta de la Fundación Por Igual Más afirmó que desea insertarse en el sector tecnológico y administrativo, aunque solamente el 15% lo haya logrado.
El estudio –que se realizó con la participación de mujeres de Córdoba, pero cuyos resultados son aplicables al resto del país– identificó que existe una triple barrera en la inserción en el mercado laboral de este segmento de la población: “el 46% asume tareas de cuidado de familiares, sumando esta carga a las barreras de discapacidad y género”. Ante esto, “el teletrabajo se convierte en su única vía real de independencia económica”, señalaron.
Existen otras barreras, como la falta de herramientas digitales accesibles. El 64% de las empresas encuestadas nunca contrató a una mujer con discapacidad. Si bien el 85% de las compañías está abierta a diferentes formas de teletrabajo, solamente el 2% cuenta con las condiciones para que puedan incorporarse las personas con discapacidad.
Se desprende de la consulta a empresas del sector tecnológico que son los prejuicios –y no el desempeño profesional– la principal causa de la baja participación de las mujeres con discapacidad: “el 85% de las empresas que ya han contratado mujeres con discapacidad califica la experiencia como ‘excelente’”.
Además, “el 90% destaca una menor rotación y una mayor lealtad corporativa”, concluye el documento. La Fundación incorpora una sugerencia importante sobre algo discutido ampliamente, pero que todavía no se traduce en un cambio: propone superar el modelo de integración laboral a modo de “favor” para avanzar hacia un “reconocimiento legítimo del talento”.
Desde esa organización no gubernamental lanzaron algunas iniciativas que intentan allanar ese camino: a través del proyecto “Empleo de Mujeres con Discapacidad Cordobesas en el ámbito IT”, además de los mapeos y diagnóstico sobre la situación, realizaron los primeros talleres orientados. El dominio de herramientas de productividad digital y las habilidades sociolaborales son algunas de las temáticas a abordar. De las encuestas y los talleres surgió una bolsa de empleo que contiene información sobre las mujeres que participaron respondiendo a la investigación y de las capacitaciones, con el objetivo de acompañar su proceso de búsqueda laboral.
En términos generales, según estadísticas de la organización “Chicas en la tecnología”, 22% es “el techo de mujeres en carreras de programación en la región”; el 62% de las jóvenes entre 11 y 14 años sabe poco o nada sobre carreras de tecnología y el 43% de las menores de 24 años no conoce mujeres cercanas que trabajen en este rubro.
Las mujeres en el mercado laboral de 2025. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó recientemente un informe sobre las tendencias sociales y el empleo durante 2025. Concluyó que durante ese año las mujeres sólo representaban las 2/5 partes del empleo global, lo que indica que las brechas y los obstáculos para acceder a un trabajo formal persisten.
“La probabilidad de que las mujeres formaran parte de la población activa fue 24,2 puntos porcentuales más baja que la de los hombres, y la proporción de mujeres jóvenes que ni trabajan ni estudian ni reciben formación (ninis) fue 14,4 puntos porcentuales más elevada que la de los hombres jóvenes”, detalla el documento. La tasa de desempleo de las mujeres es “ligeramente superior a la masculina, de lo que se deduce que los principales obstáculos que enfrentan guardan más relación con el acceso al mercado laboral que con la posibilidad de encontrar un empleo”.
