En la antesala de la segunda edición de la KokoFest, el festival de ilustración y arte gráfico que se realizará los días 7 y 8 de marzo en el Centro de Información Pública (CIP) de Comodoro Rivadavia, continúa el recorrido por los artistas que integrarán esta nueva edición del evento. Tras una primera entrega dedicada a explorar distintos universos visuales y procesos creativos, esta segunda serie de perfiles pone el foco en tres propuestas que, desde lenguajes y trayectorias diversas, dialogan con la idea de comunidad, autogestión y expresión personal que atraviesa al festival.
Ale Kawokk (Alejandro Pérez), Liliana Ostrovsky y The Luly´s World (Lourdes Agüero) comparten una relación profunda con el dibujo como herramienta de comunicación, pero cada uno lo aborda desde experiencias vitales, búsquedas estéticas y modos de producción distintos. En común, los une una práctica sostenida en el tiempo, el cruce entre lo personal y lo colectivo, y la participación activa en espacios que permiten visibilizar el trabajo artístico fuera de los grandes centros culturales.
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KokoFest II vuelve a posicionarse como un punto de encuentro para ilustradores, caricaturistas y artistas gráficos de múltiples generaciones y estilos. No se trata solo de un espacio de venta y exhibición, sino de un ámbito donde el intercambio, el aprendizaje y el contacto directo con el público ocupan un lugar central. En ese marco, los recorridos de estos tres artistas permiten pensar el dibujo no solo como resultado final, sino como proceso, oficio y experiencia compartida.
En el caso de Alejandro Pérez, el dibujo aparece como una práctica retomada con decisión en los últimos años, atravesada por el humor gráfico, la cultura gamer y la observación de lo cotidiano. Su producción dialoga con el formato del sticker, la narrativa breve y la identidad local, incorporando referencias a Comodoro y la Patagonia sin perder una impronta lúdica. La ilustración funciona, en su caso, como forma de expresión personal y también como espacio terapéutico, donde lo vivido se transforma en imagen.
Embed – KokoFest on Instagram: «¡Proximamente! Comodoro tenemos el grato aviso de que nos volveremos a encontrar! Gracias al apoyo de ustedes, @secretariadeculturacr nos otorga una oportunidad nueva de encontrarnos. Aun estamos con las maquinas trabajando las 24hs, por lo que este es un pequeño spoiler que nos alegra compartir. vayan afilando esos lápices.»
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La trayectoria de Liliana Ostrovsky propone otro ritmo y otra temporalidad. Con una vida marcada por el dibujo desde la infancia, una formación en Artes Visuales y una experiencia decisiva como caricaturista e ilustradora nómade durante más de dos décadas en Brasil, su obra se apoya en el encuentro directo con las personas. El trazo en vivo, la caricatura como lenguaje sensible y la idea de relato ilustrado atraviesan una producción que prioriza la cercanía, el proceso y lo colectivo por sobre la perfección técnica. En KokoFest, su mirada se integra como parte de una conversación mayor entre imágenes, historias y públicos diversos.
Por su parte, The Luly´s World representa una generación formada en gran medida en internet, los fandoms y la ilustración digital. Autodidacta, multifandom y con una fuerte identidad cromática, su trabajo se distingue por el uso expresivo del color, el dinamismo de los personajes y una búsqueda constante por transmitir emoción y movimiento. El fanart, la creación de personajes y el vínculo con su comunidad —tanto online como presencial— forman parte de una práctica que combina disfrute, autoexigencia y profesionalización progresiva.
Esta segunda entrega propone, así, un recorrido por tres formas distintas de habitar el dibujo: como terapia y humor cotidiano, como oficio construido en el encuentro con otros, y como exploración digital atravesada por el color, la narrativa y la cultura pop.
ALEJANDRO KAWOKK: VOLVER AL DIBUJO PARA REÍRSE, DECIR Y SANAR
Alejandro Pérez, conocido artísticamente como Ale Kawokk, no llegó al dibujo desde una vocación temprana ni desde una formación académica tradicional. Su vínculo con la ilustración es más bien el resultado de un regreso: una vuelta consciente a una práctica que había estado presente en la infancia y la adolescencia, pero que quedó relegada durante muchos años. “Siempre dibujé de chico, pero lo dejé”, reconoce en comunicación con El Patagónico. El reencuentro llegó en la adultez, en un momento personal complejo.
“Arranqué de nuevo como una forma de distraerme, de canalizar cosas”. Ese gesto inicial, casi íntimo, se fue transformando con el tiempo en una práctica sostenida, compartida y, finalmente, pública. Dibujar dejó de ser solo un refugio personal para convertirse en una forma de decir, de reírse y de observar el mundo desde otro lugar.
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El humor gráfico ocupa un lugar central en su producción. Alejandro trabaja con escenas breves, situaciones reconocibles y personajes que condensan emociones, contradicciones y gestos cotidianos. Muchas de sus ilustraciones parten de experiencias propias o de observaciones mínimas de la vida diaria, atravesadas por ironía y autocrítica. “Muchas cosas que dibujo tienen que ver con lo que me pasa a mí”. El humor, lejos de ser liviano, funciona como un mecanismo para hablar de temas personales sin solemnidad.
En ese universo también aparece con fuerza la cultura gamer, un interés que atraviesa su identidad y su producción visual. Videojuegos, referencias digitales y códigos compartidos con una generación acostumbrada a la pantalla se mezclan con situaciones locales y rasgos reconocibles de Comodoro Rivadavia. Ese cruce entre lo global y lo cercano construye un lenguaje propio, donde lo cotidiano se vuelve material gráfico.
Embed – Ale Kawokk on Instagram: «Hoy me tomé el atrevimiento de experimentar un poquito de animación con el personaje de @santiagokamerbeek Se alejan cositas #robot #practica #animacion»
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Alejandro no se define como ilustrador “de escuela”. Su formación es mayormente autodidacta y basada en la práctica constante. “Aprendí dibujando”. El error, la repetición y la prueba son parte esencial de su proceso. No hay una búsqueda de perfección técnica, sino de eficacia expresiva: que la idea llegue, que el chiste funcione, que la imagen comunique.
Uno de los formatos donde mejor se expresa esa lógica es el sticker, soporte que Alejandro adoptó por su inmediatez y su circulación directa. “Me gusta que sea algo simple, que alguien lo vea y se identifique”. El sticker, como objeto gráfico, condensa su manera de entender la ilustración: breve, directa, cercana, pensada para circular y ser compartida.
El uso del color, las líneas simples y los personajes expresivos refuerzan esa intención comunicativa. No hay exceso de detalles ni construcciones complejas: cada elemento está al servicio de la idea. En ese sentido, su trabajo dialoga con tradiciones del humor gráfico y la caricatura, pero adaptadas a los lenguajes visuales contemporáneos y a las dinámicas de las redes sociales.
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La decisión de mostrar su trabajo públicamente fue progresiva. Al principio, subir dibujos a redes implicaba exponerse, animarse a mostrar algo que había nacido desde un lugar muy personal. Con el tiempo, ese intercambio se volvió fundamental. “Cuando alguien se ríe o se siente identificado, te das cuenta de que no estás tan solo”. El feedback del público aparece como un motor para seguir produciendo.
La participación en eventos marca un punto importante en ese proceso. KokoFest fue, para Alejandro, una experiencia clave en términos de visibilidad y pertenencia. Encontrarse con otros artistas gráficos locales, compartir espacio, charlas y miradas, amplió su percepción sobre lo que estaba haciendo. “Te das cuenta de que hay un montón de gente dibujando, cada uno a su manera”.
En la segunda edición de KokoFest, su presencia reafirma esa idea de diversidad que el festival promueve. El humor gráfico, muchas veces relegado frente a otras formas de ilustración más narrativas o técnicas, encuentra allí un lugar legítimo. “Está bueno que haya de todo, que no sea siempre lo mismo”.
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Para Alejandro, el valor de estos espacios no está solo en la venta o la exhibición, sino en el encuentro. La charla con el público, la risa compartida, el comentario espontáneo frente a una imagen funcionan como parte del proceso creativo. “Ahí te das cuenta de qué cosas funcionan, qué conecta”.
Hoy, el dibujo sigue siendo para él un espacio de disfrute y expresión, sin la presión de responder a expectativas externas. La práctica se mantiene viva porque cumple una función personal y, al mismo tiempo, genera vínculo con otros. En ese equilibrio entre lo íntimo y lo compartido se construye el universo de Alejandro, un proyecto que entiende el humor como una forma válida —y necesaria— de decir lo que a veces cuesta poner en palabras.
LILIANA OSTROVSKY: LA CARICATURA COMO ENCUENTRO, VIAJE Y RELATO
Para Liliana Ostrovsky, dibujar nunca fue solo una cuestión técnica. Desde muy temprano, el arte apareció como una forma natural de expresión, casi como un idioma propio. “Dibujo desde que tengo memoria”, afirma en comunicación con El Patagónico, y esa continuidad atraviesa toda su vida, incluso en los momentos en que la práctica se transformó, se desplazó o tomó otros ritmos.
Nacida y criada en Comodoro Rivadavia, su infancia estuvo marcada por el dibujo como juego y como forma de comunicación. A diferencia de otros recorridos que empiezan con la copia o la imitación, en su caso el dibujo siempre estuvo ligado a la observación y al contacto con las personas. Ese vínculo temprano se consolidó con una formación formal en Artes Visuales, donde incorporó herramientas técnicas, nociones de composición y un marco conceptual que luego dialogaría con su experiencia práctica.
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Sin embargo, el punto de inflexión en su trayectoria llegó con el viaje. Durante más de veinte años vivió en Brasil, donde se desempeñó como caricaturista itinerante, recorriendo ferias, playas, plazas y eventos culturales. Esa experiencia nómade no solo definió su estilo, sino también su manera de entender el arte. “La caricatura me permitió viajar, conocer gente y trabajar de lo que me gusta”.
Pero su paso por Brasil no se limitó al retrato en vivo. Fue allí también donde comenzó a desarrollarse con mayor profundidad su trabajo como ilustradora. El entorno, la luz y la intensidad cromática del paisaje tropical dejaron una marca visible en su producción. Esa influencia se refleja hoy en obras digitales de colores vibrantes y alegres, donde la energía visual dialoga con personajes y climas patagónicos, generando un cruce singular entre territorios y experiencias.
La caricatura, en su caso, no se apoya en la exageración grotesca ni en el chiste rápido. Es, ante todo, un ejercicio de observación y empatía. Dibujar a alguien en vivo implica mirar con atención, escuchar, captar gestos, posturas y climas. “No es solo dibujar una cara, es captar a la persona”. El proceso es tan importante como el resultado, y muchas veces el diálogo que se genera durante el dibujo se vuelve parte de la obra.
Embed – Liliana Graciela Ostrovsky on Instagram: » Estoy muy feliz y honrada de ser parte del libro que celebra los 15 años de @chequeado y de poder compartirlo con ustedes! “Desinformación Ilustrada: para que no te la dibujen” es un proyecto que une arte, periodismo y pensamiento crítico para invitarnos a pausar y volver a mirar. Ser parte de esta edición —junto a tantas ilustradoras e ilustradores del país— es un honor que agradezco profundamente. Mi obra incluida en el libro se titula “Desconfigúrame suavemente”. En ella propongo detenerse en una escena íntima: una chica observa su celular con ternura mientras un brazo sale del dispositivo y la envuelve, bajo la mirada rígida de una figura masculina en la pantalla. Decidí trabajar la estética de cómic y con una paleta monocromática en azul, para acentuar lo frío y tecnológico en contraste con los detalles de afecto. La ilustración plantea una pregunta que nos atraviesa hoy: ¿qué sentimos cuando lo que nos abraza no es real? Gracias por confiar en mis trazos y por incluir mi mirada en este proyecto tan necesario. En medio del ruido, ilustrar también es reflexionar. #DesinformaciónIlustrada #Chequeado15Años #IlustraciónArgentina #LiliOstrovsky»
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Esa relación directa con el público marcó profundamente su práctica. Trabajar en la calle, sin intermediarios, la enfrentó a todo tipo de personas, edades y contextos. “Aprendés a adaptarte, a leer al otro”. La caricatura se convierte así en una excusa para el encuentro, un puente entre desconocidos, un momento compartido que queda materializado en una imagen.
A nivel técnico, Liliana trabaja principalmente con dibujo tradicional cuando se trata de caricatura. El trazo a mano, la línea directa y la resolución en el momento son parte esencial de su identidad artística. “Me gusta el dibujo en vivo, lo inmediato”. No hay correcciones infinitas ni capas digitales: lo que sucede en ese instante queda registrado en el papel. Esa lógica refuerza la idea de proceso y presencia que atraviesa toda su obra. En paralelo, la ilustración digital le permite expandir su universo visual, explorar paletas intensas y construir escenas donde el color adquiere un protagonismo central.
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Tras su regreso a Comodoro Rivadavia, Liliana volvió a insertarse en la escena cultural local con una mirada renovada. La experiencia acumulada durante años de trabajo en Brasil se traduce hoy en una práctica más consciente, pero sin perder la frescura del encuentro. Participar en eventos, ferias y festivales se vuelve una forma de continuar ese diálogo con el público, ahora en su propio territorio.
En ese contexto, KokoFest II adquiere un significado especial. Para Liliana, el festival representa un espacio de convergencia entre generaciones, estilos y recorridos distintos. “Es importante que exista un lugar donde los artistas se encuentren”. La diversidad de propuestas, desde la ilustración digital hasta el grabado y la caricatura, refuerza la idea de que no hay una única forma legítima de hacer arte.
Su participación en KokoFest no se limita a mostrar su obra: implica estar presente, conversar, dibujar en vivo y compartir la experiencia con quienes se acercan. “El arte no tiene que ser algo distante”. En ese sentido, su trabajo dialoga naturalmente con el espíritu del festival, que prioriza el contacto directo y la construcción colectiva.
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Liliana también pone en valor la dimensión humana del oficio artístico. La constancia, la paciencia y la humildad aparecen como aprendizajes centrales de su recorrido. “Uno nunca termina de aprender”. Cada rostro nuevo, cada persona que se sienta frente a ella, propone un desafío distinto.
Hoy, con una trayectoria extensa y diversa, Liliana Ostrovsky sigue entendiendo el dibujo como un acto vivo. Ya sea en la inmediatez de la caricatura o en la intensidad cromática de su ilustración digital, su obra reafirma que el arte gráfico es encuentro, memoria, territorio y presencia. En KokoFest II, ese recorrido vuelve a ponerse en diálogo con la comunidad que la vio nacer.
THE LULY’S WORLD: COLOR, EMOCIÓN Y FANDOM COMO LENGUAJE PROPIO
Detrás de The Luly´s World está Lourdes Agüero, ilustradora comodorense que encontró en el dibujo un espacio de exploración personal y, al mismo tiempo, una forma de comunicación con una comunidad que creció junto a su obra. Su recorrido no responde a una formación académica tradicional, sino a un proceso autodidacta marcado por la curiosidad, el disfrute y la constancia. “Siempre dibujé”, reconoce en comunicación con El Patagónico.
Desde el inicio, Luly buscó que sus ilustraciones fueran vistas. Le gustaba compartir lo que hacía, aunque durante mucho tiempo no supo bien cómo ni por dónde hacerlo. La posibilidad de publicar en internet apareció cuando empezó a involucrarse en los fandoms y descubrió que muchas otras personas que dibujaban compartían su trabajo en redes. Ese descubrimiento abrió una puerta: mostrar sus ilustraciones dejó de ser una idea difusa y empezó a convertirse en un proyecto concreto.
Embed – | BAD ROMANCE | Animatic Kamijirou Luly
Así nació The Luly´s World, un espacio donde el fanart, la ilustración original y la experimentación visual conviven sin jerarquías, impulsados por el deseo de conectar con otros a través de intereses y universos compartidos.
La cultura pop y los fandoms son un eje central de su producción. Series, películas, videojuegos y personajes que marcaron su adolescencia y juventud aparecen reinterpretados desde una mirada personal, atravesada por el color y la expresividad. “Cuando algo me gusta, me meto de lleno”. El fanart no es solo homenaje: es una forma de diálogo con la obra original y con la comunidad que la rodea.
En términos formales, el color es uno de los rasgos más distintivos de su trabajo. Lulys World utiliza paletas intensas, contrastes marcados y combinaciones que buscan transmitir emoción y movimiento. “El color es lo que más me gusta trabajar”. Cada ilustración está pensada para generar impacto visual inmediato, pero también para sostener una atmósfera, un clima emocional que va más allá del personaje representado.
Su proceso creativo es mayormente digital, aunque parte muchas veces del boceto y de la exploración libre. No hay una fórmula cerrada ni un estilo fijo: la experimentación es parte del camino. “Me gusta probar cosas nuevas, cambiar, no quedarme siempre en lo mismo”. Esa flexibilidad le permitió ir construyendo una identidad visual reconocible sin quedar atrapada en una estética única.
Embed – -Luly on Instagram: » COMISIONES ABIERTAS . ¡Volvemos con los pedidos, una nueva tabla de chibis y ahora también disponible para Colombia! Recuerden que toda duda o consulta es bienvenida, yo les explico sin problema . . ACLARACIONES • Recuerden que no hago: gore, nsfw, furry, fondos, animales, realismo, mecha u otro estilo que no sea el mío (el que verás en todo mi perfil jsjs). • Trabajo con señas (seña: un pago por adelantado del 50% del total para concretar el pedido). • Las ilustraciones se entregarán de forma DIGITAL. . . . #comisionesargentina #comisionescolombia #comisionesdedibujo #ComisonesAbiertas #opencomission #opencomissions #MyArt #CommsOpen»
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La creación de personajes originales (OC´s) también ocupa un lugar cada vez más importante en su obra. A través de ellos, Lourdes explora emociones, situaciones y narrativas propias. “Es como crear un mundo”. Estos personajes funcionan como extensiones de su universo creativo y dialogan con el fanart, generando una producción coherente pero diversa.
El vínculo con el público es un aspecto central de su práctica. Las redes sociales fueron la puerta de entrada para mostrar su trabajo y, con el tiempo, se convirtieron en un espacio de intercambio constante. Comentarios, mensajes y reacciones funcionan como devolución directa y como motor para seguir creando. “Cuando alguien se siente identificado con algo que hice, es re lindo”.
Esa experiencia digital se trasladó al plano presencial con la participación en eventos y ferias. Estar detrás de un stand, ver cómo las personas se acercan, reconocen personajes o se detienen por el color de una ilustración, fue un cambio significativo. “Es otra energía”. El encuentro cara a cara permite un tipo de conexión distinta, más directa y emocional.
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En ese sentido, KokoFest II representa para Luly una oportunidad de reafirmar ese vínculo. El festival no solo le permite mostrar su trabajo, sino también sentirse parte de una comunidad artística local. “Estamos visibilizando el arte local y dándole el reconocimiento que merece”. La diversidad de estilos y recorridos refuerza la idea de que no hay un único camino válido para hacer ilustración.
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Participar en KokoFest también implica salir de la lógica estrictamente digital y pensar la obra en términos materiales: impresiones, stickers, productos que circulan de mano en mano. Ese pasaje del archivo a lo tangible forma parte de su crecimiento como artista. “Ver tu dibujo impreso es otra cosa”.
Hoy, Luly atraviesa una etapa de mayor seguridad y disfrute. Sin abandonar la autoexigencia, busca sostener y profundizar el placer de dibujar, experimentar con color, personajes y emociones, y seguir construyendo un universo propio que dialogue con quienes se acercan a él. En KokoFest II, ese mundo colorido y expresivo encuentra un espacio ideal para expandirse, compartirse y seguir creciendo en comunidad.
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